03/02/2026
En las provincias de Ourense y Lugo, la gestión del arbolado requiere un conocimiento profundo de las especies autóctonas y ornamentales más extendidas. El carballo (roble) y el castaño son los reyes del paisaje gallego; ambos se benefician de podas de mantenimiento en pleno invierno (enero-febrero), cuando el flujo de savia es mínimo, evitando así el estrés hídrico y enfermedades fúngicas. En el caso del castaño, también es recomendable la poda en verano aunque parezca contradictorio. Los frutales de hueso y pepita, como el cerezo y el manzano (macera), la técnica varía: el cerezo prefiere podas ligeras tras la recogida del fruto para evitar la gomosis, mientras que el manzano se debe intervenir antes de la floración primaveral para estimular una producción de calidad.
Otras especies de rápido crecimiento o gran porte, como el chopo y el tilo, muy comunes en riberas y jardines urbanos lucenses, exigen revisiones periódicas para controlar su envergadura y evitar la caída de ramas. Por su parte, el nogal es especialmente sensible; su poda debe ser quirúrgica y realizarse preferiblemente a finales de verano o mediados de invierno para evitar el "sangrado" excesivo de savia que debilita al ejemplar. Dada la diversidad de ciclos, contar con un Servicio de Arboricultura Profesional como el de O Gabeador Poda en Altura garantiza que cada especie reciba el tratamiento adecuado según su biología, asegurando que los ejemplares de nuestras fincas en el interior de Galicia crezcan sanos y seguros.
